En tu mirada 3

Poco a poco rocé mis labios con los suyos, cerré mis ojos y la besé. No sé si había sido el beso más lindo que le habían dado en su vida, no sé si para ella significó algo. Sólo sentía en mi cuerpo sensaciones que hacía mucho ni siquiera podía imaginar.

Hola amigos. Disculpen la demora, aquí les dejó la tercera parte de la historia. Espero les guste!!

Parte 3

Hablando de todo un poco, Fernanda me presentó a sus amigas que son muy buena onda, discutimos de varios temas entre política, farándula y cosas banales sin importancia. Hasta que decidieron salir a bailar todas y me quedé a solas con ella.

-Y bueno. ¿Te gustaría bailar conmigo?-pregunté con una media sonrisa.

-Uhmm pensé que no sabías bailar-dijo secamente.

Entonces recordé que le dije que era mala bailando y ahí se me cayó el teatro.

-Bueno no sé bailar, pero siempre lo intento igual-le dije sonriendo-además tu podrías enseñarme-

-Jajaja esta bien, veremos que puede hacer la señorita empresaria-dijo.

Nos tomamos de las manos y nos dirigimos hacia la pista de baile. Justo sonaba una canción sexy de reggaeton que a pesar de que no me gustaba, era lo que necesitaba para acercarme a ella.

-Bien, debes poner tus manos en mi cintura y yo las pondré en tu cuello y después al revés o viceversa-dijo confundida, se nota que estaba nerviosa y además no había dado una clase en su vida-¿entendiste?-preguntó. Le hice un gesto en señal de afirmación. Obviamente sabía como hacerlo, solo pretendía que no- y bueno el resto es moverte de acuerdo al ritmo de la música-dijo acercando sus manos a mis hombros, una en cada extremo. Nos miramos fijamente y empezamos a movernos lentamente. Me daba flojera tener que aparentar cuando quería moverme como loca.

Poco a poco nos fuimos llevando por el ritmo y cada vez nos pegábamos más, sentía su respiración agitada junto a la mía. El sudor producto del calor y de los movimientos producían una leve sensación de excitación, quizá por el momento de disfrute o tal vez por los roces que cada vez eran más lentos. Pude notar su incomodidad al colocar mi mano derecha en su espalda baja. Trató de despegarse un poco de mí y yo le dí su espacio.

-¿Estás bien?-le pregunté tomando su mano.

-Sí, solo que hace calor-respondió Fernanda. Se dijo para sus adentros que sentía cosas extrañas en su interior, se sentía húmeda y confundida, pero que quería seguir sintiendo cosas por ella.

-Bueno, vamos a la barra a refrescarnos-comenté.

Me sonrió, tomó mi mano y fuimos a la barra. Bebimos un coctel super refrescante y seguimos hablando de cosas banales, reiamos como par de enamoradas pero en el fondo yo sabía que con ella no iba a ser sencillo todo, me daba la leve impresión de que ella sentía cosas por mí, su forma de mirarme era tierna. Era tan diferente a todas las que había conocido. Me dí cuenta que un simple acostón no sería suficiente. Recibí un mensaje de texto, era de Daniela. Lo leí, hice un gesto como de fastidio y ella lo notó.

-¿Todo bien?-preguntó.

-Sí, si. Todo en orden-respondí.

-Es que cambiaste de repente tu cara-dijo tomando un sorbo de su coctel.

-Sí, era mi ex-dije.

-Oh, entiendo-comentó amargamente.

-Cambiemos tema. ¿Vamos a bailar otra vez?-pregunté.

Ella sólo hizo un gesto de afirmación y se terminó de tomar su bebida.

Seguimos bailando libremente, hacíamos movimientos graciosos, nos divertíamos. Entre canción y canción, cambiabamos constantemente de movimientos lentos y rápidos, cerca y lejos, vuelta y vuelta.

-Para ser pésima en el baile, lo haces muy bien empresaria-dijo pícaramente.

-Bueno, eres buena enseñando-respondí sonriendo. Ella correspondió a mi sonrisa, sabiendo de antemano que era obvio que sabía bailar.

Seguimos bailando cuando de repente el dj del club cesó la música y dijo: haremos un stop aquí. La próxima canción es para las parejitas enamoradas y se escucharon risas por todo el lugar. Empezó a sonar una canción lenta, de esas que te hacen llorar si eres sentimental, de esas que te hacen vomitar si eres rockera extrovertida, de esas que te enamoran si eres como yo.

-¿Te gustaría bailar esta pieza conmigo?-le pregunté cariñosamente, a lo que ella sólo se dejó llevar, haciendo un gesto de afirmación y colocando sus manos en mi cuello. Empezamos a movernos lentamente, rozándonos, susurrándonos cosas. Era verdaderamente mágico. En otro momento de mi vida, sólo hubiese pensado en huir de ese lugar completamente ajeno a mi, a lo que soy. Sin embargo, en el fondo, muy en el fondo de mi ser, yo alguna vez fuí así. Sólo que las decepciones me hicieron fría y cerrada al amor. Hace mucho que no hacía el amor, sólo tenía sexo y por fin después de tanto tiempo, sentía deseos de entregarme a esa chica que tenía en mis brazos, que apoyaba su cabeza en mi hombro y que tenía sus manos pegadas a mi cuello, haciendo leves caricias. Todo pasaba muy rápido, nos conocíamos poco. Ni hablar, no nos conocíamos, unas horas en la playa no eran nada. Pero sabía que podía surgir algo lindo de todo esto, si yo no metía la pata en el valde de agua fría.

Mientras yo estaba perdida en mis pensamientos, no me dí cuenta que ella me miraba fijamente. Cuando reaccioné, le sonreí y le dí un beso en su frente. Ella sólo atinó a decir: -quiero un beso acá, señalando sus labios con su dedo-.

(Fernanda pensó para sus adentros-no puedo creer que lo dije, que pensará de mi).

Yo no tenía palabras, sólo sonreí nuevamente y me acerqué a sus labios lentamente, soplé y ella sintió mi aliento. Me alejé, le dí un beso en su mejilla izquierda, luego en la derecha, le dí un beso en su divina nariz, jugué con su pelo y volví a acercarme a sus labios. Ella cerró sus ojos y se dejó llevar.

Poco a poco rocé mis labios con los suyos, cerré mis ojos y la besé. No sé si había sido el beso más lindo que le habían dado en su vida, no sé si para ella significó algo. Sólo sentía en mi cuerpo sensaciones que hacía mucho ni siquiera podía imaginar.

(Fernanda: Sentí como si algo hiciera click en mi corazón, no sólo era el beso más divino sino era el primer beso que me hacía sentir cosquillas en la panza, como si un huracán de sensaciones emanaran de mi ser y se hacía notar en mi cuerpo. Sin duda quería entregarme a ella, quería que ella fuese mi primera mujer y quería que pasara ahora. Suena estúpido teniendo en cuenta que sólo nos conocemos por casi dos días pero no me importó. Sentía que las horas que habían convertido en meses y los días en años).

Nos despegamos lentamente y continuamos bailando. Ella colocó de nuevo su cabeza en mi hombro y nos abrazamos. Yo respiraba en su cuello y le daba pequeños besos cortos. Ella no decía nada pero sentía como se erizaba. Era mi oportunidad para ir más allá.

-Me gustaría irme de acá-le dije casi susurrando en su oído.

-¿Por qué? ¿Pasó algo?-preguntó confundida.

-Jajaja me refiero a que quiero que vayamos a otro lugar-respondí.

-Ohh ya-dijo secamente.

-¿No quieres?-pregunté.

-No, si quiero pero...-dijo cortada.

-Pero tienes miedo-dije adivinando sus palabras.

-No. Sí. Bueno apenas nos conocemos y además sólo tengo permiso hasta las 12-respondió.

Ah. Miré mi reloj y me dí cuenta que eran las 11:45pm.

-En ese caso, déjame llevarte a tu casa-dije sonriendo.

Se me cayeron los planes pero aún así no me importó, quería ir mucho más lejos con ella de lo que había ido con otra chica.

(Fernanda: Mentira no tenía límite para llegar a casa, pero lo dije porque en el fondo sé que a pesar de mis deseos es mejor así. Dejarla con las ganas es buena idea para otra ocasión. Que estoy diciendo, ya estoy hablando como mi hermana).

-Fernanda-la llamé.

-¿Sí?-preguntó.

-¿Qué si te llevo a tu casa?-pregunté.

-Ah, sí. Por favor-respondió.

Nos despedimos de sus amigas, ella tomó sus cosas y fuimos al auto. Le abrí la puerta del copiloto y me dio las gracias. Me subí, encendí el auto y lo puse en marcha.

Nadie decía nada, las miradas de vez en cuando hablaban por sí solas, hasta que ella rompió el silencio.

-Gracias por aceptar la invitación. La pasé muy bien-dijo amablemente.

-No, gracias a ti por invitarme. Jamás había venido por estos lados-dije.

-Ah bueno, ya conoces algo más-dijo sonriente.

-Así es-comenté-ahora doblo a la vuelta y te dejo en la esquina-dije en tono interrogativo.

-Sí exacto. No se te olvidó-contestó.

Sonreí.

Estacioné el auto.

-Me encantó el beso que nos dimos-dije rompiendo el hielo.

-A mi también-dijo mirándome fijo.

-Quisiera repetirlo-dije acercándome a su rostro.

Ella asintió. Coloqué mi mano en su abdomen en señal de victoria.

Cerramos los ojos y nos besamos nuevamente. Fue un beso rápido pero sin dejar de ser dulce.

-Espero verte pronto hermosa-le dije sonriendo.

-Yo espero lo mismo amor-dijo y se bajó casi de inmediato después de decirlo.

Me dijo amor.

(Fernanda: le dije amor).

Puse el auto en marcha nuevamente, iba con una sonrisa en la cara y sin haber tenido sexo. Era algo extraño para mi pero valía la pena averiguar que era lo que esa chica me hacía sentir.

Llegué a mi departamento. Me acosté y me dejé llevar por el sueño, pero más que por el cansancio, era para darle paso a un nuevo día.