El pastor rumano

Aprendimos las sorpresas del turismo rural.....

Como no tenemos hijos y como la situación este año está complicada, hemos preferido coger las vacaciones en septiembre, pensando en que habría menos gente. Y como muchos otros, alquilamos una casa rural en la zona del norte de la provincia de León, para intentar estar menos en contacto con otra gente. Prácticamente cada día salíamos a dar paseos por la montaña, comíamos tirados en cualquier sitio hasta que volvíamos a casa a descansar un poco.

Uno de los días estábamos comiendo a la sombra de un árbol, cuando mi mujer Maricruz me dijo:

¿Te has dado cuenta que nunca nos hemos encontrado a nadie paseando por aquí durante estos días?

Pues si antes hablas, guapa, mira….

Señalé a un hombre que había aparecido con un perro por un lado de la montaña y que se acercaba por el camino hacia nosotros.

Buenos días, señores. ¿Qué tal? ¿Les importa que me siente aquí a la sombra a comer con ustedes? – nos saludó en español pero con acento extranjero.

Claro que no, siéntese – dijimos.

Empezamos a hablar y así nos enteramos que su nombre era Vladimir, pero que le llamaban Vladi, que era rumano y que trabajaba de pastor en aquellas montañas. Se ocupaba de varios rebaños de vacas desperdigados por la montaña. Tenía 62 años, era alto y delgado y como estaba todo el día andando, subiendo y bajando por ahí, se le veía en muy buena forma física.

Rápidamente me percaté que a la mínima ocasión no paraba de mirar a mi mujer. Maricruz tiene 47 años, no es demasiado atractiva la verdad, no es la típica mujer que te das la vuelta cuando te la cruzas en la calle, pero era muy simpática y rápidamente daba confianza a la gente, así que hacía que te sintieras muy a gusto. Aunque sus pechos no son grandes, tiene una 90 y era allí donde sobre todo dirigía sus miradas Vladi. Nos contaba muchas cosas sobre la vida en la zona.

Tienen razón los periódicos en que poco a poco van quitando cosas. Menos médicos, menos servicios, para cualquier cosa tienes que ir a Cistierna a hacer todo… hasta han quitado…….

¿Qué más han quitado, Vladi?

Es que me da un poco de vergüenza decirlo….

Venga, que ya tenemos confianza, dijo mi mujer poniéndole la mano en la rodilla, y riéndose.

Bueno, dijo él medio avergonzado, han quitado hasta el puticlub que había por aquí cerca.

Vaya, pues eso sí que es malo para un hombre, dijo Mari.

Pues sí, ya sé que esas cosas no están bien y que la vida que llevan las chicas no es agradable, pero bueno, yo he tenido una educación a la antigua, donde mandaban los hombres, y no tener un sitio donde ir para descargar, pues se hace duro.

¿Ibas mucho?, seguía preguntando Maricruz.

Uffff Maricruz, me estás poniendo nervioso con tus preguntas….

Ay perdona, Vladi, es que a veces soy muy cotilla jajajajajaja, rió ella.

No, no es eso, es que no estoy muy acostumbrado a que una mujer como usted me pregunte esas cosas.

Yo observaba divertido como Maricruz disfrutaba con la situación y ponía nervioso a Vladi. Me encantaba verla zorrear y disimuladamente me coloqué la polla que se me estaba empezando a poner dura. Era evidente que ella estaba disfrutando mucho con la situación y que también estaba excitada con el tema.

Bueno, venga, sólo una pregunta más, ¿vale?

Vale.

¿Quién era tu favorita de todas las chicas?

¿Mi favorita? Pues una chica que me dijo que era de Barcelona. Era muy parecida a ti, así simpáticas las dos.

Vaya me alegra saber que soy tu tipo. ¿Y lo pasabais bien juntos?

Bueno, la verdad es que yo sí, y a ella nunca la escuché quejarse de mí, jajajajaja.

Está bien saber eso. Venga, Vladi, te dejo tranquilo ya ¿vale?

Vladi empezó a hablarnos sobre la vida en la naturaleza, y como es un tema que a Maricruz también le gusta mucho, empezaron a hablar animadamente. Como son cosas que a mí no me van mucho, la verdad, puse la mochila en el suelo y me empezó a entrar un sopor tremendo. Al ver que yo me echaba, Vladi dijo:

Si te apetece aquí cerquita hay un sitio donde ver corzos. Está a cinco minutos.

Fenomenal, guapo. Pedro, que nos vamos a ver si vemos algo por ahí.

Vale.

Me quedé un rato dormido hasta que al rato me desperté cuando ellos llegaban riendo y comentando animadamente lo que habían visto.

Que cosas más chulas te has perdido tío, me dijo mi mujer.

Uffff, segurísimo. Qué lástima no haber ido.

Anda tonto.

Bueno, Vladi. Nos vamos ya, ha sido un placer estar contigo un rato. Quizá nos encontremos por aquí otro día. Vamos a estar tres o cuatro días más.

Vladi, guapo. Muchas gracias por todo, dijo Mari alzándose y dándole dos besos en las mejillas. Que te vaya bien.

Pues nada, a ver si nos vemos, dijo él. Que me lo he pasado muy bien hablando con vosotros, dijo, mirando descaradamente a Maricruz.

Nos despedimos y bajamos de camino a la casa. Allí como llegamos cansados, nos duchamos preparamos la cena y salimos a sentarnos al porche a tomar una copa de vino y relajarnos.

Anda, guapa, que como te pasaste esta mañana con Vladi.

Exagerado, si no le dije nada…

Anda que no.

Bueno, la verdad es que sí que estuve disfrutando pinchándole un poco….

Jejejeje, ¿te pareció atractivo?

La verdad es que sí que era guapo. Pero no te he contado lo mejor….

Pues dime.

¿Ves que me fui un rato con él a ver si veíamos unos corzos? Pues cuando estábamos allí el pastor alemán que tenía, me empezó a rozar el chocho con el morro, y empezó a olisquearlo.

Eso es que como estarías mojada, te olería fuerte, como acostumbra a hacer cuando te calientas.

Anda, anda, no seas marrano, que no es para tanto. El caso es que nos echamos a reír los dos y le dije:

Vaya perro más cochino que tienes, Vladi.

Eso es que le has gustado al perro, Maricruz, igual que a su dueño.

Ay, pues gracias, Vladi. Me alegro que me digas esas cosas.

Oye Maricruz, aprovechando que Pedro está dormido, podíamos acercarnos un ratito a una cabaña que tengo aquí cerquita.

¿Ah sí? ¿Y para qué, Vladi, si se puede saber?

Lo primero no te tomes a mal lo que voy a decirte, pero como ya os dije antes como han cerrado el puticlub llevo varios días sin vaciarme, y bueno, me ha parecido que tú estabas dispuesta a ser mi hembra.

¿Y qué he hecho para que pareciera que yo estaba dispuesta?

Bueno, pues por tu actitud hacia mí, en que te vi mirarme alguna vez cuando creías que no te veía, en cómo me pusiste la mano en la rodilla….

A ver, Vladi, varias cosas te digo. No voy a negar que me pareces un chico guapo, y que si te he echado varias miradas. Pero de ahí a que me lleves a follarme a tu cabaña hay un trozo, sobre todo sin que mi marido esté presente.

¿Cómo que tu marido esté presente? – preguntó Vladi.

Que yo he follado con otros hombres, pero mi marido siempre está presente. Porque yo me entrego a otros porque disfruto mucho cuando él me ve.

Ahora sí que estoy hecho un lío, Maricruz.

Anda, pues piensa sobre ello esta noche. Venga, vamos donde Pedro.

Joder, con esto que me había contado Mari se me había puesto la pollita, la tengo de 12 cts., dura como una piedra y tuve que acomodármela dentro del calzoncillo, lo que no pasó desapercibido para ella.

¿Ya está empalmado mi cornudín imaginando cosas? – dijo ella poniéndome la mano encima del pantalón.

Uffff ya ves que sí.

Cariño, te confieso que esta mañana estaba hirviendo cuando me dijo todas esas cosas. Con gusto me hubiera ido con él a la cabaña, pero me aguanté, primero porque tú no estabas, y segundo porque no quería darle el placer de saber que me había puesto tan caliente con lo que me dijo.

Pues perdiste la oportunidad.

Bueno, ya habrá otras. Anda vamos para dentro que tengo ganas de follarte.

No tuve ni que dedicarme a los preliminares cuando llegamos a la cama. Estábamos tan excitados que ella no tuvo ni que chuparme la polla ni yo lamer su rajita. Me tumbó en la cama y hábilmente se sentó encima de mí, agarro mi pene y se lo introdujo dentro. Una vez dentro, comenzó a deslizar sus caderas adelante y atrás. Esa postura la encantaba. Tenía el coño tan encharcado que creo que la pobre ni notaba mi polla deslizarse dentro de su vagina. Aun así, pronto empezó a gemir.

Cariño – le dije- ¿crees que Vladi la tendrá más grande que yo?

Ummmmm Pedrito, eso seguro, ya sabes que la tuya no es nada del otro mundo. Yo creo que sí que la tiene bastante bien, sobre todo me pareció bastante gorda.

¿Y eso como lo sabes, si no llegaste a verla?

Pues porque los tíos, seáis españoles o rumanos, tenéis todos la misma costumbre. Cuando os empalmáis, os la agarráis para colocárosla mejor y que no os moleste. Y le vi como lo que agarraba con la mano parecía bastante grueso.

Ufff, pues imagina que es su verga la que está dentro de ti ahora mismo, cielo.

Tonto, que te crees que he estado haciendo desde que empezamos.

No me digas eso que me corro ya.

Espera un poco, Pedro, espera….

Redujo sus embestidas para evitar que yo eyaculara tan pronto. Yo agarraba la masa de carne de su culazo intentando que no fuera tan rápido y poder aguantar un rato más. Pero no duré mucho más tiempo.

Ay, lo siento cariño, ya me he ido….

Bueno, no pasa nada.

De verdad lo siento.

Estuve un rato disculpándome por haberla dejado a media corrida hasta que los dos nos quedamos dormidos. Los dos días siguientes seguimos visitando los alrededores. El día antes de irnos fuimos a dar el último paseo por la montaña, y a media mañana nos sentamos a beber un poco de agua y a descansar. Maricruz estaba de espaldas al camino. De repente, le pregunte:

Mari, ¿vienes con ropa interior sexy?

Pues hombre, la verdad que es para venir de marcha por el campo no. Me he puesto un sujetador y braga normales. ¿Por?

Porque mira quién viene por ahí – le dije indicando el camino por donde a lo lejos se veía a Vladi.

Ella se dio la vuelta y levantó la mano saludándole. Se dio la vuelta y me dijo:

Que bobo eres, cielo.

Bueno, ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a pasar a mayores?

Pues ahora mismo no sé. ¿Vamos viendo no? ¿Tú tendrías algún problema? El otro día te vi bastante emocionado con el tema.

Pues no me importaría, pero bueno, ya sabes que en estas cosas la que manda eres tú.

Vale, pues eso, vamos viendo cómo va el tema.

Se acercó a nosotros, nos saludó, se sentó con nosotros y no pusimos a charlar. Cuando le dijimos que era nuestro último día por allí, lo lamentó mucho y dijo:

Oye, la cabañita donde pasó algunos días no está lejos de aquí. Con lo que tenéis vosotros de comer y lo que tengo yo allí, pues podemos hacer una comida de despedida.

Pues fenomenal. Además hoy pega el sol fuerte y se agradecerá estar a la sombra.

Nos pusimos a andar y en media hora llegamos a una pequeña construcción de piedras, con un par de banquetas, una mesa de madera, y un colchón sobre un jergón.

Ya veis que no es muy lujoso, pero bueno…. Es lo que puedes tener aquí arriba.

No te preocupes, Vladi. Para lo que lo queremos está bien- dijo mi mujer.

Nos pusimos a comer y a beber vino de una bota que tenía Vladi, disfrutando de un rato divertido charlando tranquilamente. Maricruz fue a beber vino de la bota a morro y como no tiene mucha práctica pues se lo tiró por encima de la camiseta y los chicos nos echamos a reír.

Mierda, como me he puesto, y encima vosotros os descojonáis, dijo haciendo como si se enfadaba.

Se levantó y salió fuera. Cuando volvió nos quedamos mirándola fijamente, porque se había quitado la camiseta y la había puesto a tender al sol, y entraba con el sujetador al aire, dejando ver parte de sus pechitos.

¿Qué pasa, que nunca habéis visto a una mujer con un sujetador puesto¿ Pues vaya machotes que estáis hechos.

El sujetador no es que fuera el más sexy del mundo, pero tampoco era el típico sujetador deportivo que llevaba mi mujer a veces cuando vamos a andar. En cualquier caso dejaba ver lo suficiente para que si antes Vladi no quitaba ojo de mi mujer, ahora sus miradas se dirigieran casi únicamente a sus pechos, lo que no rápidamente notamos mi mujer y yo. Seguimos charlando y Vladi no paraba de llenar de vino tanto mi vaso como el de Maricruz.

Vladi- dije yo- ¿no querrás emborracharnos, que no haces otra cosa que llenarnos los vasos no?

Pedro es que me parece que quiere aprovecharse de nosotros, dijo Maricruz.

¿Y por qué dices eso? – pregunté yo divertido.

Pues porque como te dije la otra noche, Vladi me invitó a que viniera a esta cabaña con él el otro día con perversas intenciones.

Pero bueno Vladi, no pensaba eso de ti.

Bueno, Pedro, es que como tú estabas medio durmiendo, pensé que sería un desperdicio no intentar hacer algo con tu mujer.

Vaya, vaya, así que como no has podido descargar últimamente con tus putas, habías pensado en hacerlo con la puta de mi mujer ¿no?

La verdad es que sí, que estoy muy cargado y tu mujercita es la que se me ha puesto a tiro estos días, dijo él animado por la confianza y el verme divertido hablando del tema.

Vaya hombre, que te parece a ti Maricruz.

De lo que ella hiciera o dijera ahora dependería lo que pasara en los siguientes momentos. Podía seguir adelante con la situación o cortarla.

Pobrecito, dijo Mari con voz mimosa. Anda, ven aquí a ver cómo estás de cargado….

Vladi se levantó y se acercó a la banqueta donde estaba sentada ella. Con manos expertas, Mari desabrochó el botón del pantalón, bajó la bragueta y dejó caer el pantalón. El calzoncillo marcaba una buena barra de carne, lo que se confirmó cuando ella también lo bajó, y como un resorte apareció una gruesa barra venosa, descapullada y con una cabeza muy gorda. Mi mujer agarró a Vladi del culo, le acercó a ella, me miró y se relamió y rápidamente hizo desaparecer dentro de su boca la verga del hombre. Veía como aquel cipote desaparecía en la boca de mi mujer y volvía a aparecer cada vez más reluciente por la saliva de mi señora. De repente, dejó de chupar y mirando hacia arriba y en tono de mal humor dijo:

Vladi, eres un cerdo, tío. Huele que da asco esta zona, tienes que ducharte más.

La respuesta de Vladi fue agarrar la nuca de mi mujer con las manos y obligarla a seguir chupando. Se notaba que estaba empezando a disfrutar de las atenciones y de la boca de mi mujer. A mí me hizo mucha gracia el comentario de mi mujer sobre el olor corporal de Vladi, porque sabía perfectamente que el olor a sudor y a otras sustancias de la zona genital excitaba muchísimo a Maricruz y la ponía como una perra. Tal es así que paró de chupar de nuevo la polla, y volviéndose hacia mí, me dijo:

Anda, cariño, deja de pajearte y ven a quitarme el suje mientras sigo con lo mío.

Me levanté y la quité el sujetador, mientras Vladi me decía:

Joder tío, vaya mujer que tienes. La chupa mejor que las putas con las que he estado.

Ya lo sé, amigo, la verdad es que tengo mucha suerte con ella.

Gracias, chicos – dijo ella.

En vez de volver a mi sitio, me senté detrás de ella y empecé a masajearla los pechos desde atrás y a besarla la espalda. Ella respondió agarrando mi pene y acariciándolo arriba y abajo. Mientras la besaba la nuca, acerqué mis labios a su oreja y la susurré:

Vaya rabazo que te estás comiendo eh tragona.

Ella solo pudo soltar un gruñidito de satisfacción, porque tenía toda la boca llena en ese momento. Empezó a mover su culo y su cuerpo y adiviné que lo que quería era quitarse el pantalón. Desbroché sus botas de montaña y la dejé con los calcetines porque el suelo estaba frío. La desabroché los botones y la levanté un poco de las caderas y la espalda, lo que ella aprovecho para deslizar los pantalones y las bragas por los muslos, y yo completé la tarea quitándola totalmente la ropa de abajo.

Tenía muchas ganas de ver como tenía su vagina. Llevé los dedos a su raja y como me lo esperaba, la tenía completamente pegajosa y mojada de los fluidos que estaba soltando. Se notaba que estaba disfrutando como una perra de la mamada que estaba propinando a la verga del rumano. Estaba desplegando todo el repertorio de su boca. A veces la chupaba más despacio, y recorría lentamente con la lengua todo el tronco; a veces la chupaba rápido, haciendo desaparecer una buena parte del pene en la boca; a veces la agarraba con la mano pajeándole mientras mamaba, y otras no usaba las manos, y entonces las usaba conmigo pajeándome; otras veces hacía una cosa que a mí me vuelve loco, que es meterte la parte de adelante del rabo, y juguetear con la cabeza de la polla, dando pequeños golpes con la lengua en la parte de debajo. A mí me hacía correr muy rápido cuando hacía eso, pero se notaba que este chico era más potente que yo y aguantaba mucho más sin vaciarse. Pero el trabajo de Mari con su boca empezaba a dar resultado. El rumano empezó a decir cosas en su idioma mientras miraba a mi mujer. A mi oír a un macho hablar en su idioma cuando se está follando a mi mujer es una cosa que me pone a mil por hora.

Joder, no voy a tardar mucho en correrme, tía – dijo mirando a Maricruz.

Entonces ella se sacó la verga de la boca y le dijo:

No, Vladi, te corres en la boca al final si quieres. A ver si ahora descargas y luego ya no se te vuelve a empalmar y no te apetece tanto follarme, y me dejas a mí a medias.

Como no me va a apetecer follarte otra vez con lo golfa que eres.

Pues venga, empieza que estoy hirviendo.

Mari se tumbó encima de la mesa, dejando su culo en el borde. Abrió las piernas y Vladi se las agarró, mientras acercaba el trozo de carne a la rajita de mi mujer. Agarró la base del pene y empezó a restregar su enorme cabezota por la entrada de la vagina, lo que hizo que Maricruz cerrara los ojos y empezara a gemir y a ronronear. Vladi empezó a alternar lo de pasar el glande por la entrada de la rajita de mi mujer con lo de agacharse para comérsela. Se notaba que era un experto comiendo coños porque cuando una de las veces que tenía la cabeza entre las piernas, hizo el amago de levantarse, mi mujer dijo

De eso nada, tío. Sigue chupando que me estás volviendo loca y ya no me queda mucho para correrme.

Eso hizo que Vladi se aplicara a dar lengüetazos en la rajita mojada de mi mujer. Yo veía como su lengua recorría la vagina de Mari por todos los sitios, alternando movimientos rápidos con movimientos lentos. Se notaba que ella estaba disfrutando muchísimo, se agarraba las tetas con las manos y se retorcía los pezones, jadeando y gimiendo. Yo estaba excitadísimo y empalmadísimo, y me acerqué un poco más para disfrutar del espectáculo. Ella me miró y acercando una de sus manos para que la agarrara me dijo:

Uffff cariño, como estoy disfrutando de esta lengua. Ya no me queda nada para correrme.

Lo mismo me pasa a mí – dije tocándome mi polla.

No, cielo, aguanta, que me da que esto va a ir para rato. Parece que hemos encontrado un buen semental.

Vladi separó la cabeza de las piernas y dijo:

Vaya elementos que estáis hechos.

Calle y sigue chupándome el coño, que te voy a llenar la cara de babas en un momento como sigas así.

Pues venga, córrete rápido que tengo ganas de follarte, puta. Tengo ganas de descargar yo también.

Dejaron de hablar y se dedicaron a lo que estaban haciendo, él a lamer y chupar y ella a gemir y jadear. Mari aceleró sus jadeos y empezó a mover exageradamente las caderas y a cerrar las piernas en torno a la cabeza de Vladi para que este no se pudiera mover ahora que ella estaba recibiendo mucho placer.

Uffffff ya me corro, aquí está. Siiiiiiiiiiiiiii, no pares ahora, sigue, sigue…. – empezó a vocear ella.

Agitó sus caderas un poco más y se quedó relajada encima de la mesa, mientras dejaba caer las piernas. Pero Vladi no la dejó ni recuperarse. Volvió a agarrar las piernas, se agarró el rabo por la base, apoyó el glande en la raja de mi mujer y sin compasión la hundió dentro en toda su longitud, lo que hizo que mi mujer levantara las caderas para poder acomodar mejor aquel pollón dentro de su vagina y lanzara un fuerte gemido de placer. Empezó a mover las caderas adelante y atrás y con cada movimiento la barra de carne entraba y salía de mi mujer. Veía el pollón cada vez más brillante de lo lubricado que estaba el coño de Maricruz. Alternaba movimientos rápidos y lentos, se notaba que era un buen follador y que sabía lo que hacer con lo que tenía entre las piernas. Mi mujer con cada embestida lanzaba un gemido, que cuando él aceleraba el ritmo se convertía prácticamente en un grito continuo de placer. Sus tetas se bamboleaban tumbadas en la mesa, así que tuvo que agarrárselas para que no la molestaran. La situación era muy morbosa y guarra. Yo ya estaba a punto de correrme y casi sin tocarme. Cuando mi mujer vio salir la leche de mi polla, me dijo:

Asiiii mi niño, córrete bien a gusto. Yo también me estoy corriendoooooooo, diosssssss.

Vaya dos – dijo Vladi. Que rápido te has corrido, Pedro, no me extraña que esta mujer tan puta que tienes vaya pidiendo polla. Mírala como se corre…….

Ummmmm decía ella. Ponme a cuatro patas en el suelo, anda.

Vladi la cogió en brazos y metió su lengua en la boca de mi mujer y la pegó un morreo muy cerdo y babeante. Ella se removía para que el hombre recorriera toda la boca con su lengua. La escena provocó que se me empezara a poner un poco dura de nuevo.

La llevó hasta la alfombre y la dejó allí. Ella se arrodilló y apoyó los brazos en el suelo, esperando la penetración del macho, que se puso detrás de ella. Ella pasó su brazo por entre las piernas, agarró el pene y lo introdujo en su raja poco a poco. Cuando Vladi notó que ya estaba dentro empezó a mover sus caderas adelante y detrás, haciendo que su pene abriera el coño de mi mujer y la hiciera gemir de placer. Veía como su verga desaparecía dentro del cuerpo de Maricruz, y como a cada embestida, ella gritaba cada vez un poco más fuerte. Me excitaba mucho oír como las caderas del macho chocaban con el culo de mi mujer y como este quedaba temblando al recibir las embestidas del cuerpo del hombre. Veía como los melones de ella se agitaban adelante y atrás cuando recibía los empujones y como ella me buscaba con los ojos.

Pedro, ven que te la chupo mientras –me dijo.

Me puse delante de ella y le puse mi dura polla en la boca. Se la metió rápidamente en la boca. Podía sentir como cada vez que el la daba, ella golpeaba con la cabeza en mi vientre, metiéndose la polla hasta el fondo. Ella no estaba cómoda del todo porque al tener mi polla en la boca, no podía gemir a gusto, así que después de varios minutos así, ella me dijo

Lo siento, cariño. Pero me cuesta mucho chupártela mientras me está dando por detrás.

No te preocupes, yo sigo mirando. Ya sabes que me encanta verte gemir y disfrutar.

Pues estoy disfrutando como una guarra, cariño. Ummmmm sigue dando fuerte, que me gusta más, Vladi.

El semental seguía a lo suyo y no bajaba el ritmo. Su rabo entraba y salía de mi mujer, mientras ella adoptaba su típica cara de correrse. Ojos cerrados y mordiéndose el labio inferior mientras se escapaban gemidos muy largos de su boca. Abrió los ojos un momento para mirarme y decirme:

Uffff que corridón, tio. Llevo así casi dos minutos.

Ya te veo.

¿Qué tal cielo? ¿Qué te está pareciendo?

Pues que te está pegando una follada espectacular.

Ummmmm. No sabes tú bien. Me está cayendo el mejor polvazo de mi vida.

El que ya no aguantaba más era Vladi. Estirando las manos agarró a Maricruz de los pechos, la levanto hacia arriba, de forma que estuviera más recta la espalda y con unas poderosas embestidas acompañadas de bramidos como un toro, con cada empujón clavaba su verga hasta el fondo de la vagina de mi mujer, y a cada estocada descargaba todo el contenido de sus huevos dentro de ella, mientras estrujaba los pezones de Mari. Ella sólo hacía que gritar ahora de placer. Estaba a merced del rumano. El cabrón no paraba de correrse. No sé cuanta leche tendrían sus huevos, pero ahora estaba toda dentro de ella. No sé qué parte de dentro del coño de mi mujer estaba tocando, pero con esa posición, mi mujer estaba tenido de nuevo un orgasmo bestial. Cuando el macho se hubo satisfecho, se quedó recobrando la respiración con la cabeza en el cuello de mi mujer. Y cuando se retiró de dentro de ella, su polla salió totalmente empapada y cubierta de líquidos, igual que veía como varios chorros de semen caían por la cara interior de sus muslos cuando mi mujer se dejó caer en la sucia alfombra para descansar.

Después de estar un rato así, nos vestimos para irnos. Ella iba reventada, y él se quedó sentado fumando un cigarro. Nos despedimos y cuando salíamos ya, oímos a Vladi que decía:

Al final no me pude correr en tu boca, so puta. La próxima vez me lo debes.

Si hombre, lo llevas claro – dijo ella.

Empezamos a bajar hacia el pueblo, y ya cuando estábamos llegando, me dice Maricruz:

Cariño, habrá que ver cuando volvemos aquí. Le debo una mamada al chico……..

(Si os ha gustado y queréis charlar lo preguntar algo, escribir vuestro correo en comentarios y me pongo en contacto).