Cómo Tifa se compró el bar 2 (y final)

Segunda parte que explica la historia de cómo Tifa consigió dinero para comprar su bar. Última parte de la parodia del Final Fantasy VII, espero que les guste.

De cómo Tifa se compró su bar (II de II)

Acababan de salir por la puerta del establecimiento y Tifa seguía sin dar crédito a lo que había pasado, y menos a lo que pasaría esa noche: una buena ración de sexo y sus deudas quedarían saldadas, sería por fin dueña de su local.

Pasó el resto del día bastante nerviosa, acabando de acondicionar el local y limpiando la ropa que le habían ensuciado esa mañana. Lo primero que le vino a la cabeza fue qué se pondría para ir al casino, sin duda Hugh esperaba que provocase a sus clientes, en caso contrario era posible que se retractase del trato y no le perdonase la deuda. Así pues se decidió por el atuendo más provocativo que tenía: un ajustado top blanco y una microfalda negra; con esas piezas de ropa estaba segura de que nadie se le podría resistir.

Al llegar al Casino de Hugh a Tifa deberían haberle asaltado las dudas, pero después de lo que había disfrutado por la mañana estaba convencida de que sería divertido. Al ver a la inmensa cantidad de hombres acumulados a las puertas en lo único que podía pensar era en lo larga y divertida que sería la noche: toda una muchedumbre haciendo cola para poder follársela, no dejaba de ser halagador.

En la puerta la estaba esperando Bruno:

Bienvenida, te habrás dado cuenta de la cantidad de gente que espera para poder entrar.

Sí, no he podido evitar fijarme.

Te haré pasar por detrás, que si todos estos te ven se puede llegar a formar un tumulto. Además, el jefe quiere explicarte cómo quiere hacerlo.

Bien, entonces llévame, te sigo.

Tifa estaba intrigada, qué demonios querría preparar Hugh? Para ella estaba bastante claro, llegaba follaba con todos los que pudiese, cobraba y se iba. Simple. Ahora qué demonios habría pensado Hugh, sin duda sería alguna estratagema para poder sacar más dinero de ella, pero no se le ocurría qué demonios podía ser.

Al fin llegaron a la entrada trasera del Casino, escondida en un callejón y con el aspecto que sólo podían presentar los bajos fondos de una metrópoli como Midgar. Al pasar una puertecilla llegaron a lo que sin duda debían de ser los vestuarios para los crupieres y las "damas de compañía" que tenía el casino para sus clientes, pero se hallaba vacía a excepción de Hugh.

Estamos solos? .- Preguntó Tifa

Sí, es tanta la expectación que has generado que les he dado el día libre a los demás, así he podido hacer mas espacio para la multitud. Si te interesa te diré que solo con las entradas al casino ganaré mucho mas dinero del que me debes, así que estoy dispuesto a darte incluso un 5% de lo que se consiga por ti en la puja.

La puja? Acaso piensas subastarme?

Porqué no?, han venido los más adinerados de Midgar, así que creo que podré sacar mas dinero por ti si te subasto que si cobro un fijo por servicio, no se si me entiendes. Además, la comisión he decidido dártela para que te emplees más durante la subasta, así el precio será mas alto

Tifa no acertó a decir nada, estaba todo bastante claro, el que más pagase se la tiraba, simple y llanamente. Además, el tema de la comisión estaba bastante bien pensado, así Hugh se aseguraba de que calentase al personal para sacar más dinero. No pudo evitar sentirse impresionada por Hugh: en todas las situaciones sacaba el máximo provecho.

Está bien, traéme algo de ropa interior, que no llevo.

Al ver la cara de sorpresa de Hugh, Tifa no pudo evitar añadir:

No te preocupes que no me vestiré mas, es sólo que prefiero enseñar un poco la mercancía antes de venderla, y creo que si salgo en ropa interior la puja puede ser bastante más alta. El top y la falda los guardo para luego, para los "clientes".

Es una lástima que sólo quieras hacerlo hoy, podríamos ganar muchísimo dinero.

Tifa empezaba a pensar lo mismo, porque le parecía que con esto podría ganar una pequeña fortuna. Pero no era por el dinero por lo que lo hacía, era simplemente por darse el gusto. Se había puesto muy cachonda pensando en venderse, pero al pensar en ser subastada ante cientos de hombres calientes no pudo evitar empezar a mojarse.

En pocos minutos Hugh le había traído un diminuto conjunto de braga y sostén, sin duda de unas tallas bastante inferiores a la suya. No podía culparle, había muy pocas mujeres con su talla de sujetador, así que era difícil encontrar uno del tamaño apropiado en tan poco tiempo. Cogió la ropa que Hugh le tendía y sin ningún tipo de pudor se desnudó y se la puso.

Un momento, creo que le falta el último toque.

Le vendó los ojos y le apretó ligeramente los pezones, hasta que se marcaron debajo de la tela del sujetador.

Ahora estás lista, sal allí y hazlo lo mejor que puedas.

Dicho esto llevó a Tifa de la mano hasta un escenario parecido al que se usa para los desfiles de moda, en el que ella oía los gritos de cientos de personas coreando su nombre.

En esos momentos notaba cada palmo de su expuesta piel, cómo los focos de la sala iluminaban su voluptuoso cuerpo y de qué forma la expectación había explotado al salir ella al escenario. El hecho de tener los ojos vendados hacía que sólo pudiese imaginar cuantas personas había allí, y la manera en que la miraban. La situación era increíble, y Tifa no pudo menos que excitarse un poco más, empezando a mojar el bikini.

La puja empieza por 100.000 gils

A partir de éstas palabras ella dejó de estar atenta a la puja, la condujeron al centro del escenario para que todo el mundo al admirase, y ella empezó a respirar un poco más acelerada, sin saber que hacer.

No tuvo que esperar demasiado, porque de pronto le ataron las manos delante suyo y notó cómo las elevaban, como tiradas por unas cadenas, de echo, si se esforzaba podía oír el ruido de la cadena al tensarse y levantarle los brazos por encima de la cabeza. Al hacer éste movimiento sus pechos quedaron más al descubierto, y Tifa notó las miradas de todos los presentes centradas en ellos. Esperaba que esto no durase demasiado, porque se estaba empezando a volver loca de excitación.

Mientras intentaba serenarse notó como alguien le empezaba a tocar los pechos, primero con un breve tanteo, para enseñarlos mejor al público, y luego con ambas manos. Estrujándolos como si quisiera sacarles zumo, con apretones firmes y rápidos, con el dedo en sus pezones, moviéndolos arriba y abajo.

Parecía que la subasta aun seguía, porque el masaje era cada vez más exagerado, y el público gritaba pidiendo más. Tifa hacía ya bastante rato que necesitaba que alguien redujese de alguna forma el ardor que había entre sus piernas, notaba toda la braga del bikini mojada, así que ni corta ni perezosa pidió que se la quitaran. Los gritos de la multitud ahogaron sus palabras, pero aquél que estuviese magreándola debió de oírla, porque enseguida notó como una mano estiraba del lazo que mantenía su braga unida al cuerpo. Cayendo lentamente todo el largo de su pierna hasta llegar al suelo. En ese momento Tifa empezó a tener orgasmos, todo su cuerpo se arqueaba de placer sin que nadie hubiese llegado a penetrarla, así que no pudo evitar pensar en como se pondría cuando por fin se acabase la subasta.

Folladme de una vez!

El grito de Tifa acabó de golpe con la subasta, cayó de rodillas al escenario, con su concha correando y la venda cayendo de sus ojos. Gran parte de la multitud, sabedora de que no tenía dinero suficiente para comprarla había optado por el recurso fácil: se la estaba machacando sin reparos en medio del local mientras la miraba.

Tifa, con las rodillas en el suelo se dio cuenta de que la subasta había acabado en ese preciso momento, posiblemente su último grito hubiese acabado de decidir a alguien, porque un desconocido estaba pagándole a Hugh, y a ella le estaban soltando las manos de la cadena. Llevándosela temblorosa del escenario, Tifa sabía que la noche no había hecho si no empezar.

Al volver de nuevo al vestidor en donde se había cambiado hacía un rato, Hugh la estaba esperando.

Ese último grito ha sido increíble, ha hecho subir la última puja una auténtica barbaridad, poco mas de 10.000.000, increíble no?, además ha pasado algo que no tenía previsto: han juntado el dinero entre varios, así que tendrás mas trabajo que el que creíamos.

Da igual, lo que quiero es empezar ya, así acabaré de una vez

Una última cosa, han puesto como condición hacerlo en tu bar. Supongo que no tendrás ningún problema verdad?

No, a estas alturas la verdad es que me da lo mismo donde sea.

Bien, puedes irte hiendo, mañana a primera hora te traeré tu parte; y en unos minutos te envío a los afortunados. Hasta mañana.

Hasta mañana.

Y Tifa se fue hacia su bar, intrigada por saber quien había pagado tantísimo dinero por pasar una noche con ella. Quiénes, se rectificó de inmediato, porque eran varios los que se encargarían de hacerla disfrutar esa noche.

Cuando llegaron los clientes no se hizo de rogar, el calentón que llevaba Tifa encima ya le duraba desde la mañana, y estaba dispuesta a quitárselo lo más rápido posible, ya habría tiempo luego para hacer disfrutar a sus compradores.

Los compradores habían sido tres, y el elegido para empezar fue el mas joven de todos, sin duda sería el que mas rato aguantaría, pero peor lo haría. La fogosidad de la juventud. Así pues, nada mas entrar y sin mediar palabra lo había sentado en un sillón, abierto la bragueta y sentado encima de su miembro. La excitación hizo el resto, porque en pocos segundos se había izado y estaba penetrando a Tifa salvajemente.

Tifa buscó la boca del desconocido mientras por segunda vez ese día alguien la penetraba. Se dio cuenta que los otros dos se dirigían hacia la parte de detrás de la barra y se servían algo de beber mientras disfrutaban del espectáculo. Y era eso lo que Tifa ofrecía: saltando como loca mientras gritaba de placer, cada vez más deprisa, acelerando el ritmo, siendo ella la marcaba la pauta y corriéndose casi con todas las embestidas. Ella no creía que el espectáculo dado en el Casino la hubiese puesto tan caliente, pero la verdad era que debía parecer una perra en celo.

Parecía mentira, pero el joven estaba aguantando más de lo previsto, de hecho había empezado a sobarle las tetas por debajo del top, y superada la sorpresa inicial iba tomando la iniciativa, haciendo que Tifa solo tuviese que acompañar con rítmicos movimientos de cadera, hasta que notó como se inflamaba el miembro que tenía en su interior, sacándoselo de un salto y haciendo que se corriese en su espalda.

Los dos más maduros se levantaron sin decir nada y se pusieron enfrente de Tifa. Ella tumbó al más joven en el suelo, y se sentó enfrente suyo, incrédula ante ese joven, que de nuevo tenía el miembro duro como una roca. No era cuestión de desperdiciarlo, así que se lo introdujo en las entrañas mientras se acomodaba encima suyo. Los otros dos mientras se habían sacado sus respectivas herramientas y golpearon ligeramente con ellas los mofletes de Tifa.

Ya sabes lo que tienes que hacer.

Sí que lo sabía, así que no tardó nada en empezar a lamerlos con glotonería a la vez que el tercero seguía con su salvaje follada.

A los dos mayores se notaba que hacía tiempo que nadie se la chupaba bien, porque no dejaban de alabar la habilidad de Tifa mientras ella seguía a lo suyo.

Tifa notaba que aquellas dos pollas que tenía en la boca se correrían de un momento a otro, y pensando acertadamente que era casi seguro que no tuviesen la capacidad de regeneración de la mas joven dejó de chuparlas, sacando a la vez de su coño la del más joven e invitándoles a que la follaran ellos dos.

No se hicieron esperar: uno eligió el coño y el otro se la metió por el culo, ambos con asombrosa facilidad y empezaron a cabalgarla poco a poco, disfrutando cada segundo de la visión de Tifa y de la sensación que les producía estar follándosela. Era un sueño hecho realidad, y tenían que disfrutarlo al máximo porque sin lugar a dudas no podría repetirse.

Las embestidas se prolongaban ya bastante rato cuando el más joven acercó su polla a la boca de Tifa, sin duda se había quedado con ganas de más, y después de lo bien que se había portado con ella Tifa no le defraudó, se esmeró lo más que pudo en darle placer.

Por su parte Tifa estaba disfrutando como nunca antes había disfrutado con el sexo, tres hombres la estaban llenando de manera literal, y ella hacía rato que había empezado a creer en los orgasmos múltiples, porque se le prolongaban ya más de diez minutos. Gritaba como poseída, pero sus palabras no llegaban a ser oídas porque la polla que tenía en la boca hacía de amortiguador para con el sonido.

Cuando Tifa creía que iba a enloquecer empezaron a correrse. El primero fue el que tenía encima, que se corrió con profusión entre sus tetas, dejándoselas pegajosas y calientes; el segundo fue el que le estaba taladrando el culo sin piedad, que apenas aguantó un par de minutos más antes de llenarle el orificio de lefa. Una lefa que le goteaba entre las piernas y hacía que sus muslos se pegasen entre sí. El último fue el más joven, para el que Tifa tuvo una especial atención durante los minutos siguientes; estaba saboreando lo poco que le quedaba ésa experiencia, así que movía la cabeza la vez que usaba la lengua y los labios; sus pechos apretando contra las piernas mientras sus dedos continuaban el trabajo que tan bien habían hecho los otros dos. Pero el joven también era humano, así que acabó corriéndose con un gran grito en la cara de Tifa, que antes de que se marchasen del bar procuró dejarles los miembros bien limpios.

Y allí quedó tendida, hasta el alba del siguiente día, cuando Hugh fue a llevarle el dinero prometido. Al verlo marchar Tifa no pudo dejar de preguntarse porqué no había aceptado al oferta final de Hugh y se había vuelto una prostituta profesional. Pero en el fondo sabía la respuesta: disfrutaba con su bar y con el sexo, pero sólo cuando ella quisiera, y no como una obligación.

No sabía porqué pero le parecía que había ganado a tres nuevos clientes fieles.

Hasta aquí mi quinto relato ya... el de Todo Queda en Familia tardará todavía un poco más, porque Carol me está corrigiendo alguna parte, incluso es posible que acabe por escribirlo ella.