Mi hija y yo 4, final

Han pasado ya unos años desde que mi accidente cambiara mi vida, nuestras vidas, y aunque en España aún estábamos saliendo de crisis nuestra situación comenzó a cambiar, trabajo en la misma empresa que ahora es de la comunidad autónoma, vivimos en una casa cerca de la ciudad, Ana, Susana y yo,

Han pasado ya unos años desde que mi accidente cambiara mi vida, nuestras vidas, y aunque en España aún estábamos saliendo de crisis nuestra situación comenzó a cambiar, trabajo en la misma empresa que ahora es de la comunidad autónoma, vivimos en una casa cerca de la ciudad, Ana, Susana y yo, las dos trabajan, mi hija de auxiliar en una residencia de ancianos, y Susana de enfermera un hospital, y aunque aún me suena raro como dice mi hija somos un triángulo de amor, los tres dormimos juntos en la misma cam...

El secreto de la psiquiatra (Y 2)

Madre e hija follan por primera vez.

Recomiendo leer el capítulo anterior para entender este capítulo.


Llegó el día en el que me iba a follar por primera vez a Valeria, yo tenía muchas ganas y Valeria estaba atacada de los nervios, de

hecho,

Maribel tuvo que darle una medicina, un ansiolítico creo, para que se tranquilizara un poco por lo que iba a pasar esa tarde conmigo.

Quedé con Valeria en que la recogería a la salida de su instituto e iríamos a comer algo antes de llevarla a mi casa y follar...

El tónico familiar (5).

Tras una agradable penitencia y una noche de pecado y gloria, el lunes se presenta movido. Carlos y el tónico topan con la iglesia, Felisa se deleita con una inesperada merienda y después del ocaso suena el teléfono.

E l resto del domingo transcurrió sin incidencias reseñables ni indecencias agradables. Mi padre llegó en su taxi justo a la hora de comer y los cuatro compartimos un exquisito arroz con carne cortesía de mi habilidosa abuela. Mientras lo saboreaba me dejé llevar por la deliciosidad y le acaricié el muslo a la cocinera durante unos segundos, hasta que sus ojos verdes me fulminaron por encima de sus gafas. Por suerte el resto de comensales no se percató del incidente.

Mi viejo estaba exultante de...

El secreto de mi cuñada (parte 4)

Pasaron 6 meses desde mi estancia en la casa de mi cuñada y desde entonces no había vuelto a hablar con ella. Un nuevo viaje me permite volver a su casa para conocer cómo le ha ido todo en su especial relación con su hijo.

(Nota del autor: Se recomienda leer primero las partes anteriores para seguir el hilo de la historia. Accede a ellas desde el enlace a mi perfil)

Pasaron 6 meses desde mi estancia en la casa de mi cuñada, y desde entonces, no había vuelto a hablar con ella. Aunque lo cierto es que los hechos que sucedieron aparecían frecuentemente en mis sesiones de masturbación. Estaba deseoso de volver a hablar con Valeria, de saber cómo le iba todo con su hijo Pedro y por supuesto, de intimar con ella. Por suerte...

La rutina puede llevarte al fracaso 2

Montse folla con su padre ,yo hago lo mismo con mis cuñadas y esa casa comandada por su joven suegra es una sorpresa de lo más agradable ya veréis.

Nos levantamos pronto ,había sido un día de mucha excitacion y Juan y Sonia ya estaban en la piscina con las niñas,ellas no perdonan y despertaron encontrando a sus padres en mi habitación con Adri desnudos,supongo que les extrañaría pero a esas edades no deducirían nada.

Sonia  no dejo de agarrar mi polla  toda la noche ,susurrándome lo bien que lo paso y lo que deseaba repetirlo a solas conmigo.

Debo reconocer que fue muy morboso follar con mi cuñada mayor pero como sabéis a la que quería...

Liliana, mi amiga culona. 2ª parte

Continua el morbo de nuestra aventura con los sobrinos de mi novia.

LILIANA, MI AMIGA CULONA. 2ª PARTE

-¿Has disfrutado follándote a mi sobrina? Me preguntó Liliana después de terminar de hacerlo.

-Tengo que serte sincero y decirte que si, que disfruté mucho.

-Yo también. No sé si esto afecta en algo a nuestra relación.

-¿Porqué debería hacerlo? Yo te quiero. Acepto que folles con tu sobrino mientras sigas haciéndolo conmigo.

-Yo también te quiero. No me importa que te folles a Lara. Nunca pensé que diría esto, pero parece que tenemos una relac...

Miriam y su padre el cirujano capítulo 2

La mañana de domingo en la casa de Miriam y su familia. Padre e hija vuelven a follar.

Recomiendo la lectura de la primera parte del relato para poder entender esta segunda parte.


Domingo por la mañana en la casa de Javier, con toda la familia al completo.

Miriam sigue narrando la historia


Mis padres entraron en la cocina, tomados de la mano y con pinta de haber pasado gran parte de la noche y de lo que llevábamos de mañana, follando, aparte de que parecían recién salidos ambos de la ducha, lo que significaba polvo mañanero segu...

El secreto de la psiquiatra

Maribel es una psiquiatra con un secreto muy especial.

Os voy a presentar en esta oportunidad la historia de como Maribel una psiquiatra de 40 años, casada y con

hij@s

, logra cumplir un sueño que tenía en lo más profundo de su ser y se folla a Valeria, su propia hija, con la ayuda de Macarena, un Ama que cambiará para siempre la vida tanto de Maribel como la de toda su familia.

En este primer capítulo ya empiezan a pasar cosas, pero próximamente se viene más, estad atentos.


Habla Macarena


...

Alba, una hermana muy obediente] CAPÍTULO 1

Inicio de una serie que me gustaría continuar, incluirá, dominación y BDSM y sexo con hermanas (con ningún otro familiar)

Mi familia estaba formada por mi madre llamada Sonia, mi padre, Miguel; mis dos hermanas Sara de 16 y Alba de 17 y yo con 18 años.

Yo me describiría como una persona cuya figura es alta y musculada, fornida pero no excesivamente. Mis piernas son gruesas bien marcadas, con los cuádriceps fibrados. El final de mi abdomen marca una V con el inicio de mi pubis, el cual se halla totalmente rasurado, mi polla no es excesivamente grande pero si lo necesario para satisfacer tanto en cuanto tengo la oportuni...

Mi odiosa madrastra, capítulo 4

Los amigos de León le develan un secreto sobre su madrastra

Día cuatro de cuarentena. En el noticiero ya se estaba corriendo la bolilla de que las restricciones iban a extenderse al menos una semana más. En ese momento me pareció bien. Un pequeño sacrificio para que todo mejore un poco, pensaba.

Pero el encierro ya empezaba a incomodarme. Ese día me levanté a las ocho de la mañana, y fui a buscar el pan a la panadería de la esquina. A esa hora no parecía haber grandes controles, y de hecho, no había mucho movimiento en la calle. Así que, para despejar un poco...